Como ya se conoce, la gerencia de la ética para los negocios es el intento por dirigir, formal o informalmente, asuntos o problemas éticos a través de políticas específicas, prácticas y programas. Para el caso de la empresa Bear Stearns (y también las demás entidades financieras que utilizaron la misma estrategia), analizaremos cuáles de las herramientas gerenciales de la ética para los negocios que pudieron haber prevenido el problema presentado en posts anteriores y que desató una gran crisis mundial y culminó con la quiebra de esta misma.
1. Enunciados de visión y misión
Bajo este punto podemos indicar que la empresa debió haber indicado en el enunciado de su misión y visión cuales eran las creencias, compromisos y valores de la empresa para con los clientes. Este debe demostrar cuál es el objetivo principal de la compañía no solo para los trabajadores, sino también para los que, en parte, se encargan de aportar a la rentabilidad de la compañía: LOS CLIENTES. De esta manera, los tomadores de decisión de la compañía sabrán dirigir todos sus proyectos al cumplimiento de este para que haya concordancia entre la imagen externa y el desarrollo y desempeño de la compañía dentro de un mercado, y por ende, dentro de una comunidad.
2. Códigos de ética corporativos
Para este caso, la elaboración de un Código de Ética Corporativo hubiera resultado crucial. Las entidades financieras se encuentran en constante contacto con los clientes pues su objeto social es brindar un servicio y por ello los dilemas éticos resultan frecuentes. El establecimiento del código ético corporativo ayudaría a la determinación del cómo actuar ante situaciones “tipo” o que al menos sean frecuentes para que no existan divergencias entre un caso y otro y no afecten la integridad de los clientes. Por ejemplo, establecer que consideraciones se debe tener con aquellas personas que desean utilizar los servicios de Bear Stearns y no cuentan con el soporte financiero necesario para cubrir sus futuros flujos o no cumple con los requisitos mínimos para acceder a un financiamiento de poca o gran envergadura.
3. Gerentes, jefes y comités éticos o Consultores éticos
El establecimiento de un comité ético dentro de la compañía o el contactarse con una agencia que brinde ese tipo de asesorías a corporación hubiera ayudado también a prevenir el problema generado por la especulación de precios. Estos grupos hubieran evaluado con más minuciosidad las posibles consecuencias en cuanto al ámbito social o repercusiones en la estabilidad de la comunidad. En momentos en el que la rentabilidad es la que “debe” primar, el que un grupo de asesoría ética para negocios indique cuales serían las consecuencias de las decisiones a tomar podrían hacernos cambiar de idea y evaluar alguna otra posibilidad que no implique atentar ni contra los principios éticos de la compañía ni contra los de los accionistas o tomadores de decisión.
4. Programa de consulta, diálogo y asociación con los grupos de interés de Bear Stearns
Una reunión con los accionistas de la compañía podría también haber cambiado el rumbo de la empresa. El informarles de las repercusiones sociales y, sobretodo, económicas de las decisiones que tomarían en cuanto a lanzar o no bienes inmuebles con tasas de interés (precios) bajos para que los clientes pudieran acceder con mayor facilidad sin establecer medidas de control previo antes de aceptar el financiamiento, o simplemente el hecho de reunirse con ellos y explicarles las situaciones del mercado y la influencia dentro de la empresa o presentarle ideas de posibles soluciones a los problemas generados hubiera permitido que estos formulen sus propios juicios y postulen nuevas propuestas, que para este caso, hubieran evitado la pérdida de su capital y, finalmente, el quiebre de la compañía.